sábado, 22 de agosto de 2009

Dadme vida



Hoy lo han vuelto ha hacer, me han vuelto a poner entre la espada y la pared.

¿Porque se empeña la gente en meter a terceros en sus discusiones, miedos y manias?

No me pienso inclinar por nadie, mas que nada porque no creo que deba hacerlo.
Para mi punto de vista si te paras a escuchar te das cuenta que todos tienen su parte de razon aunque no sea un 100%.
La gente debe exponer sus miedos y preocupaciones, de ese modo liberarse de todas las tensiones y descargar energia negativa para poder limpiar su interior de impurezas y llenarlo de vida y transmitir energias positivas, de este modo, la vida les transcurriria con mas calma.
La preocupacion no es que ellos no sepan liberarse, es que te envuelven a ti con sus alas e intentan llevarte a un mundo del que intentas salir.
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Dadme paz, dadme tranquilidad, dadme felicidad, dadme calma, dadme serenidad, dadme madurez, dadme positividad, dadme equilibrio, dadme sensatez...

...y seré la mujer mas rica y feliz del mundo entero.

viernes, 7 de agosto de 2009

La vida te da sorpresas


La vida te da sorpresas, que sorpresas te da la vida!!!
Por el año 99 yo vivía en mi cuento infantil de hadas todo era felicidad, no había problemas, lo único que me calentaba más la cabeza es que la maestra nos mandara muchos deberes para casa o que algún amigo o primo no me invitara a su cumpleaños.
Años más tarde empezó para mi una de las etapas más confusas y rebeldes de mi vida “la adolescencia”.

Por entonces tenía una vida social muy ajetreada pero cabe destacar algo. En esta etapa me paso lo mejor que me pudo pasar en la vida aunque no supe afrontarlo con madurez como es lógico.
Apenas había cumplido los 14 años y el destino puso en mi camino al hombre más maravilloso del mundo. Me atrajo de él todo. Su forma de ser, de pensar, de disfrutar la vida. Sus caricias me derritieron y sus besos… mmm... Los mejores besos del mundo entero. Su risa, su mirada tan especial y a la vez hermosa. Me sentía super afortunada y feliz de tenerlo entre mis brazos, aunque el mundo, se empeñara en que debía de ser todo lo contrario.

Con 14 años yo aún no tenía mi personalidad marcada y era muy influenciable por lo tanto, por “h” o por “b”, nuestros caminos tomaron rumbo distinto y caí en el error más grande que pude haber cometido jamás: dejar escapar a mi príncipe azul, al hombre de mis sueños.
Desde entonces no pasó un día sin que me acordara de él.
Pasaron los años y puntualmente seguía abriendo el baúl de los recuerdos donde guardaba sus cartas, sus regalos y cosas absurdas que lo relacionaban. Lo olía y cerraba los ojos para sentirlo cerca.

Al cabo de seis años me decidí a poner punto y final a todo el absurdo y confuso pasado que me amargó durante años. Nadie más volvería a intervenir en mis decisiones.

El destino nos volvió a unir.

El reencuentro fue muy especial. Había pasado toda la etapa de la “metamorfosis”, ya éramos adultos, estábamos cambiadísimos, el miedo de pensar que la persona de la que llevaba enamorada durante años pudo haber cambiado y no ser la misma, me invadía por todas partes, pero aun así, armada de valor, decidí YO que mi destino debía de ser ese.

Una decisión muy acertada.

Él seguía siendo la misma persona de la que me enamoré. Más guapo, más maduro, mas sensible y cariñoso…

Nuestras manos se rozaron, sin darnos cuenta, se agarraron, nos miramos, el sentimiento mutuo corría por nuestras venas y corazones, nos fundimos en un solo ser, solo nuestros ojos mirándose fijamente hablaban por si solos y cuando nuestros labios se juntaron estalló un éxtasis de amor que a día de hoy, y pasados 2 o 8 años, sigo sintiendo.

Un secreto?? La noche del primer beso después de nuestro reencuentro no podía dejar de llorar de tanta felicidad que invadía mi interior.

jueves, 6 de agosto de 2009

Un consejo...


Una Buena amiga con un nombre muy frío ya me lo dijo mil veces… “no esperes nunca nada de nadie si no quieres ser defraudado

Hay veces en la vida que el amor, el roce, la amistad o el cariño te hacen hacer cosas por otra persona sin, ni mucho menos, esperar nada a cambio. Pero pasan los días, las semanas, los meses… y echas en falta detalles que te hagan sentir especial. Detalles reales, con sentimientos, sin ocasiones especiales de por medio ni mucho menos materialistas.

Te paras un instante y piensas “qué absurda soy, no aprecian lo que hago, o… ¿los absurdos son ellos?

En este caso, absurdos somos todos. Los que esperamos algo, y los que no esperan nada, pero más absurda soy yo, que tengo un consejo muy valioso y en mucho tiempo aún no he aprendido la lección.
Sigo esperando una sorpresa, unas palabras de agradecimiento, un paseo bajo las estrellas, una carta, una postal, una noche sin hacer nada mirando el mar con buena compañia, una flor del parque, o simplemente, actitudes que me demuestren que lo que e echo, sea malo o bueno, ha llegado hasta el corazón de quién esperaba, actitudes, no solo palabras, que me demuestren que de verdad soy importante, que me han escuchado cuando he hablado, que me han entendido...

Mañana me levantaré, pasará el día, caerá la noche y, como siempre, volverá a mí la desilusión por haber pasado otro día más de mi vida esperando a que los demás hagan lo que me gustaría que hicieran, y, como es lógico, no lo harán...